La nueva capa GeOrbit del renovado sistema Lázaro estará concebida como una infraestructura orbital geoestacionaria estratégica, orientada a servir como puente seguro y estable para comunicaciones no civiles de alta criticidad. Su función principal será garantizar enlaces fiables entre satélites, estaciones terrestres especializadas y el entorno lunar, proporcionando una capa de intermediación robusta y altamente controlada dentro del ecosistema Lázaro.

La arquitectura de GeOrbit estará compuesta por un conjunto amplio de satélites geoestacionarios, posicionados de forma permanente sobre puntos clave del planeta. Esta configuración permitirá enlaces persistentes, gran estabilidad de señal y una elevada capacidad de coordinación entre sistemas espaciales y terrestres. Debido a sus características técnicas y a su coste operativo, el acceso a GeOrbit por parte de clientes de Lázaro se limitará a situaciones concretas y justificadas, ya que no resulta eficiente para usos civiles o de alta rotación de tráfico.
Como consecuencia directa del incidente de Lázaro, fue necesario proceder a la desorbitación completa de la anterior flota GeOrbit, priorizando la seguridad global del sistema y del entorno espacial. Esta circunstancia obliga ahora a un redespliegue integral de la capa, incorporando mejoras en seguridad, control y resiliencia operativa basadas en la experiencia adquirida.
El relanzamiento de los satélites GeOrbit, así como de posibles alternativas comerciales compatibles, se llevará a cabo mediante cohetes SkyTouch, seleccionados por su elevada capacidad de carga y fiabilidad en misiones de órbita geoestacionaria. No obstante, y por estrictos criterios de seguridad, cada lanzamiento estará limitado a un máximo de dos unidades, reduciendo riesgos, facilitando el control de cada despliegue y asegurando una inserción orbital precisa.

En conjunto, la capa GeOrbit se consolidará como un elemento crítico de comunicaciones estratégicas dentro del sistema Lázaro, aportando estabilidad, seguridad y alcance extendido más allá de la órbita terrestre baja. Su diseño y operación estarán orientados a soportar escenarios sensibles, operaciones prolongadas y futuras expansiones hacia dominios cislunares, reforzando la solidez global de la infraestructura Lázaro.